Tratamientos fitosanitarios en melocotonero: seguimiento y decisión por parcela

Los tratamientos fitosanitarios del melocotonero requieren identificar la parcela, la variedad, el problema y el uso del preparado. La gestión integrada vincula las decisiones con la vigilancia; el cuaderno recoge la intervención realizada y la valoración posterior.

La abolladura o lepra, causada por Taphrina deformans, afecta principalmente a melocotón y nectarina. El organismo pasa el invierno en ramas y brácteas de yemas. La infección puede comenzar con la brotación y los síntomas aparecer al desplegarse las primeras hojas. Registra el comienzo de brotación junto a la aparición posterior de síntomas.

Abolladura: separa el momento de infección y el síntoma visible

La abolladura se desarrolla con temperaturas frescas y humedad elevada. Contrasta el aviso local con el estado de tu plantación antes de intervenir.

Pulgón en melocotonero y almendro: cuándo hacer el primer tratamiento fitosanitario

El primer tratamiento contra el pulgón verde (Myzus persicae) en almendro y melocotonero es fundamental y se hace antes de que los sépalos comiencen a separarse, para que las hembras fundadoras no entren en las flores. El momento llega cuando el estado fenológico más avanzado es C/D (se empiezan a ver los pétalos). Comprueba las yemas de cada variedad: no todas están en la misma fase a la vez.

Monilinia: examina flores, ramas y frutos

Tres especies de Monilinia causan síntomas semejantes y se diferencian mediante análisis de ADN. El inóculo permanece en frutos momificados, chancros y pedúnculos. La humedad y las heridas favorecen la infección.

En flores, Monilinia puede producir marchitez y secado al comienzo de primavera; unas caen y otras permanecen pegadas al brote. La rama joven infectada pierde turgencia y se deseca. En cambio, el fruto verde suele resistir mejor que el próximo a maduración. El desarrollo del hongo es óptimo entre veintidós y veinticinco grados.

Monilinia: entradas de infección y cambios en el fruto

M. laxa, M. fructigena y M. fructicola son ascomicetos de la familia Sclerotiniaceae. Infectan los brotes a través de flor y pedúnculo y penetran por heridas de la corteza, donde pueden originar chancros. La lluvia, el riego o el agua ambiental, las lesiones de insectos y granizo y la sensibilidad varietal forman parte de sus condiciones de infección. En fruto, la susceptibilidad aumenta al avanzar la maduración. Las pequeñas manchas pardas dan paso a podredumbres con pústulas que dispersan inóculo a frutos sanos. La semilla también puede perder capacidad de germinación.

Como prevención, poda en verde, modera el nitrógeno y utiliza goteo para reducir el área humedecida. En almacén, cuida limpieza, transporte refrigerado, continuidad del frío y duración de conservación; valora atmósfera controlada cuando corresponda.

Frutos momificados y dispersión de Monilinia

Las infecciones pueden quedar latentes y manifestarse durante almacenamiento y comercialización. Los frutos que se momifican conservan inóculo para infecciones posteriores; retira al final del invierno los frutos momificados y las ramas infectadas (chancros y desecamiento).

Momentos de control de Monilinia

Para planificar el control fungicida, revisa botón rosa, floración, inicio de caída de pétalos y periodo previo a recolección. En poscosecha existen intervenciones preventivas, siempre con preparados autorizados para ese uso. Durante la recogida, aparta cuidadosamente los frutos alterados.

Tratamientos fitosanitarios en nogal: seguimiento y decisión por parcela

Para organizar los tratamientos fitosanitarios del nogal, empieza por el problema que necesitas identificar y por su localización. El nogal es huésped de carpocapsa. Combina observación de frutos, trampas y revisión de refugios para seguir la plaga.

La incidencia puede ser mayor donde hubo ataques el año anterior. Las orugas suelen permanecer en la parcela. Anota los lugares donde se confirmaron daños y sepáralos de las zonas que nunca se examinaron.

Examina el fruto sin perder su procedencia

La oruga roe la piel, abre una galería y expulsa excrementos al exterior. Prefiere puntos protegidos, como el contacto entre frutos o con ramas. Fotografía la entrada y los restos expulsados.

La carpocapsa pasa el invierno como larva en frutos caídos, grietas del tronco y otros refugios. Elimina focos; recoge o tritura y entierra frutos caídos, y retira restos de poda y corteza suelta.

Trampas y observación del fruto responden a preguntas distintas

Combina trampas con feromonas y cairomonas con control visual del fruto. Diferencia las generaciones al comparar capturas por trampa y semana y proporción de frutos dañados. Una captura en trampa y un fruto dañado son medidas distintas y no se suman.

Bacteriosis: sitúa los síntomas y la floración femenina

La bacteriosis por Xanthomonas en nogal provoca pequeñas manchas oscuras en hojas y manchas grandes negruzcas en frutos, que penetran profundamente en la cáscara. Fotografía por separado las manchas de la hoja y las del fruto.

Para el control de bacteriosis, revisa brotación, inicio de floración femenina, cuajado y caída de hojas.

Carpocapsa: interpreta las capturas según la zona

Consulta las curvas de vuelo semanales de tu zona. En mayo de 2025, la evolución de capturas fue diferente entre Rioja Baja y Media y las zonas de sierra y Rioja Alta.

Confusión sexual y seguimiento requieren identificar el dispositivo

La confusión sexual se utiliza en plantaciones regulares de suficiente superficie; el seguimiento mediante trampas sirve para observar el vuelo. Si te ofrecen esta técnica, pregunta qué dispositivos se instalan, en qué superficie y cómo se comprobará el resultado.

Actividad del adulto y momento de la observación

Los adultos de carpocapsa se activan al atardecer cuando la temperatura lo permite y viven de quince a dieciocho días. La hembra puede depositar huevos sobre hojas y frutos; la larva recién nacida consume hoja antes de penetrar en el fruto. Después forma un capullo en el suelo o la corteza.

Umbrales y muestreo de carpocapsa

Para la primera generación, la referencia de intervención es de dos a tres adultos por trampa y semana, o un 0,5 % de frutos dañados. Para la segunda, de uno a dos adultos por trampa y semana, o un 1 % de frutos dañados. Mantén separadas ambas unidades al evaluar la parcela.

Coloca las trampas con feromonas y cairomonas desde finales de marzo, con un mínimo de una por hectárea y dos por parcela. Complementa las capturas con examen visual de veinte frutos por árbol en cincuenta árboles de la parcela. Las trampas de cartón ondulado, los difusores de feromonas y la protección de aves y murciélagos forman parte de las alternativas de manejo.

Siguiente paso

Prepara la siguiente visita con tus observaciones y los avisos fitosanitarios de la zona.